Presentan álbum recopilatorio de la guitarra en Guadalajara

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El Museo de la Ciudad acogió la presentación del disco Nueve Guitarristas Tapatíos: Amigos de la Guitarra, álbum que antologa a nueve guitarristas que han difundido el instrumento en Guadalajara.

La sesión fue dentro de las actividades del Seminario de Cultura Mexicana. La música correría por cuenta de Enrique Flórez, quien interpretó su guitarra de diez cuerdas frente a un auditorio con medio centenar de personas. Pero antes el escritor e investigador Guillermo Ramírez Godoy hizo una breve semblanza de la guitarra en la capital de Jalisco.

También guitarrista y difusor del instrumento, el investigador especializado en artes populares apuntó que la singular presentación sería de un disco, no de un libro como estamos acostumbrados en la ciudad. Apuntó que el disco recoge la obra de cinco guitarristas ya fallecidos y cuatro más vivos, “Todos de un estilo diferente”. El objetivo de este disco, agregó, es evitar que se pierda el recuerdo de estos guitarristas. Los músicos cuyas interpretaciones se recopilan en este disco son: Heriberto Lazcano de la Serna, José Luis de Labra, Guillermo Díaz, Miguel Villaseñor, Fernando Martínez, Fernando Corona, Sergio Guerrero y los presentadores, Enrique Flórez y Guillermo Ramírez Godoy.

En su breve charla, Ramírez Godoy se remontó hasta la segunda mitad del siglo XIX, cuando el arte de la guitarra clásica floreció en la ciudad. En particular, comentó, el instrumento popular era el de siete cuerdas. Melquiádez González y José Souza fueron dos de los músicos más populares en aquel entonces, precursores de la guitarra en Guadalajara. Tras su muerte no hubo grandes representantes de instrumento. De primera mitad del siglo XX el investigador apuntó que si bien no hubo guitarristas locales, sí llegaron músicos visitantes para interpretar su arte. Uno de ellos fue Tomás Segovia, célebre guitarrista que volvió a la ciudad en los años sesenta. Fue en esta segunda visita cuando Guillermo tuvo la oportunidad de verlo, afirmó. En dicha década la tradición guitarrística de la ciudad tuvo un segundo aire, para continuar hasta nuestros días.

Ramírez Godoy responsabilizó en parte de este renacimiento a Agustín Corona Luna, abogado jubilado que llegó a Guadalajara con el entusiasmo de compartir su conocimiento de la guitarra. De su influencia docente surgió la Sociedad de Amigos de la Guitarra en Guadalajara, en 1967. Doce fueron los fundadores, en su mayoría jóvenes menores de treinta años, entre ellos el propio Guillermo. La hermandad de entusiastas del instrumento, como la calificó el ponente, tenía una variedad de estilos según el gusto de sus integrantes: flamenco, clásica y popular. Su lema era “Por la difusión del arte guitarrístico”, con el objetivo de crear público. En la celebración por la fundación de la sociedad se presentó el joven Enrique Flórez, que con el paso de los años se convertiría en el guitarrista jalisciense con mayor proyección internacional.

Luego de veinte minutos de historia sobre la guitarra en Guadalajara, Guillermo pasó la estafeta de la presentación a Enrique Flórez, quien interpretó “Caminante del mayab”, pieza mexicana con arreglos de Agustín Corona Luna. Continuó con obras populares de la Edad Media y el Renacimiento, además de un par de composiciones de Salvador Bacarisse.

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