Ceremonia 2018, un festival fuera de este mundo al que cualquier humano puede asistir.

Ceremonia 2018, un festival fuera de este mundo al que cualquier humano puede asistir.

NOTA POR: Marco Pérez Palacios

Entre sonidos de trompeta y platillos, se inaugura Ceremonia a la luz del sol. Dos, tres y otras cuatro personas se congregan frente al escenario, esperando a que sus artistas favoritos aparezcan para hacerlos bailar, gritar y brincar a su antojo. Es ahí, cuando entre ruidos distorsionados y un calor abrasador, decides acercarte al escenario más alejado para ir ubicando todas las amenidades que ofrece el festival. Al llegar al escenario patrocinado por Corona, se escucha por los altavoces a Girl Ultra que canta y seduce a través del micrófono a los presentes. Después de un cover de la canción, “Morena Mía” de Miguel Bosé y una serie de canciones suaves, mientras la joven cantante se despide del público, te alejas aplaudiendo para llegar y alcanzar un lugar cercano en el escenario CEREMONIA.

 

Al analizar cómo es que los utileros acomodan los instrumentos y abren espacio al centro para colocar el micrófono principal, distingues cómo, a paso lento y somnoliento, se acerca Cuco. Enamorados y jóvenes son los que más concentrados están para descifrar el significado de los pensamientos del joven chicano, que son pronunciados con rapidez y tranquilidad. De pronto, entre los músicos de Cuco, se hace notar un hombre de cabellos largos y una energía casi inagotable, que se dedica a levantar el ánimo del público para poner ambiente. No fue hasta Cuco y sus músicos brincaron hasta bajarse del escenario, que sabes que tu cuerpo no va a parar hasta el cierre del festival. La fiesta apenas comienza.

 

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Minutos después te abres camino para entrar al escenario que se dedicó a dar voz a lo queer: Traición. Un grupo de personas que busca romper todas las barreras existentes y que se encarga de abogar por la libertad, la inclusión y la sexualidad, vista desde la perspectiva humana, en el que no hay estereotipos ni los encasillamientos. Audri Nix prendió el domo de Traición al ritmo del trap y sonidos cercanos al reguetón, y fue así como abre sus puertas la fiesta más sensual y erótica a la que irás en tu vida.

 

Al ver la hora y el lineup, sales del domo, con más calor y unas ganas locas de conocer más acerca de Traición. 18:30. Es el turno de Kinder Malo y Pimp Flaco, un dúo español que toma sonidos urbanos y ritmos monótonos para converger en un sonido potente y agresivo. Luego de rimar y bailar las pistas que pone el DJ desde las controladoras, los españoles cierran su acto de forma estrepitosa. El veneno español se adentró en los oídos del público.

 

No obstante, el hambre te invita a replantearte tu plan. Luego de dar un paseo, elegir tu platillo y comer junto a otras personas, vuelves al escenario para lograr ubicarte frente a los instrumentos de Mura Masa, un productor británico de veintidós años que ha colaborado con artistas de nombre como ASAP Rocky, Damon Albarn y más.

 

Al abrir con un bajo ensordecedor y potente, que te aleja unos metros del escenario en busca de mejor sonido, el joven músico toma las baquetas y comienza a tocar acompañado de unos visuales increíbles, que muestran imágenes cotidianas mientras Bonzai canta y baila al ritmo de Love$ick.

 

 

Una vez concluido el acto de Mura Masa, tomas camino y te diriges al escenario CEREMONIA, pues es tiempo de escuchar a King Krule, rey de lo efímero, de la intensidad y el desgarre de cuerdas vocales. No han pasado ni cinco minutos antes de que salga al escenario, que cada lugar disponible es arrebatado por más personas, tantas, que es imposible moverte de tu lugar. Entrando el anochecer, King Krule toma su guitarra, respira y empieza. Melancolía y sentimientos humanos toman fuerza mientras canta y articula palabras, que van acompañadas de ritmos homogéneos, que mezclan jazz, punk y una gran variedad de sonidos distorsionados.

 

Caribou, el proyecto musical del canadiense, Dan Snaith, hace lo suyo en el escenario Corona. Al tiempo que escuchas y bailas lentamente siguiendo el sonido del bajo, distingues Odessa. Tu cerebro y cuerpo piden un descanso, hidratación y silencio, pero no es posible, levantas la mira al escenario y recuerdas el lugar en el que estás parado. A lo lejos la media luna y las nubes anunciando la caída de la noche. Ceremonia 2018 levanta con fuerza.

 

Al finalizar, se presentan en el mismo escenario, los hermanos Khalif Brown, mejor conocidos como Rae Sremmurd. Después de unos minutos y ninguna muestra de vida por parte del dúo estadounidense, se alcanza a leer en la pantalla que habrá show pero dentro de treinta minutos. Al ver que aún tienes tiempo para ver a alguien más, te dispones mental y físicamente para llegar con toda la pila a la carpa Camp Roswell,  ahí, es cuando la noche se desata y te sumerges en un mundo alterno, uno en el que Arca, reina.

 

Luces potentes, que asemejan láseres color rojo rebotan en  tus ojos, visuales de ranas, diablos y fuego, se muestran en la pantalla mientras Arca -vestido con un leotardo color piel, con pechos improvisados y bailando subido en unos tacones- toma posesión de las controladoras. Al darte cuenta de la energía que transmite a través de los altavoces y de su propia presencia, es cuándo decides olvidarte de la realidad para bailar los experimentos del productor venezolano. Concluye, y el mundo al que estabas acostumbrándote apenas unos cuartos de hora, toma un giro inesperado: realidad.

 

 

Sin embargo, al salir de la carpa y correr para llegar al escenario donde estarían Rae Sremmurd, todo está en silencio, no hubo tiempo de verlos. Consternado y con una imagen de cómo hubiera sido verlos en vivo, vuelves a donde estuvo Arca para escuchar a Cashmere Cat.

 

Bajo una gorra negra y unos cabellos tan rubios como largos, se alcanza a percibir el semblante del productor noruego, que toma el control de la música. Mientras suena Mirror Maru y bailas bajo luces color púrpura, decides salir diez minutos antes de que termine para alcanzar un lugar frente al escenario Corona.

 

Cuando llegas ves lo que tienes en frente. La decoración, plagada de colores metálicos; controladoras que te recuerdan al tablero de lo que podría ser un cohete espacial; luces que podrían alumbrar un campo de fútbol pequeño y un artilugio cubierto por una pequeña bolsa negra.

 

Soulwax inicia su espectáculo, las cortinas que ocultaban gran parte de la decoración logran descubrir dos baterías que se encuentran a los lados, al fondo y en el centro se encuentra otra, que es la guía de las demás. En el centro del escenario están cuatro músicos. La noche se tornó futurista, como si de pronto te hubieras adentrado en una sala espacial y todos estuvieran golpeando con baquetas los artilugios y artefactos que contiene la misma.

 

Te alejas viendo la cabeza robótica de Soulwax, que se ve a lo lejos mientras esperas en la carpa a Four Tet. En seguida suena por los altavoces una mezcla de sonidos perfectamente acomodados, que te remontan a un bosque lleno de árboles, animales y vida. “Qué bonita música”, se escucha entre la multitud. Mientras escuchas cómo va mezclando sus experiencias a través de sonidos suaves y con elegancia, ves una luz amarilla, tan tenue que sólo cubre el torso del músico, resaltando sus ojos, que hacen verlo como una persona intimidante, que sólo busca hacerte disfrutar de su música.

 

 

Ceremonia 2018 se renueva año con año, pero esta edición, sin duda trajo a los talentos emergentes y consolidados más vanguardistas que existen actualmente. Sedujo a seguidores antiguos y buscó darle la oportunidad a géneros poco escuchados en la actualidad. El dualismo que tuvo en torno a lo efímero y duradero; al amor y al desamor; a lo liberal y conservador, destacó y logró unir a todos los presentes, resaltando la vida y el lugar que tiene el humano dentro de ella.

 

#DIFUZIONATE 

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