Así te engañan para que creas que tu avión es más grande

Viajar en avión es para algunos una actividad bastante placentera pero para otros supone un trance realmente agobiante. Además del típico miedo a estar sin los pies en la tierra, son muchos los que acusan el hecho de estar en un habitáculo tan pequeño durante tantas horas seguidas. Es por ello que las aerolíneas y fabricantes de aviones deben buscar siempre la manera de que la experiencia sea lo más cómoda posible, utilizando algunos trucos que ayudan a engañar al cerebro humano y a hacer, en definitiva, de tu viaje un trayecto algo menos traumático.

Para que te pongas un poco más en situación, te pondremos un ejemplo práctico muy bueno: quizás no lo sepas, pero el interior de un Boeing 747 mide por dentro lo mismo que un apartamento modelo de seis dormitorios. A pesar de ello, en su interior es capaz de llevar a 250 personas sin que estas tengan la sensación que de vayan a morir hacinadas. ¿Cómo demonios lo hacen? Una de las herramientas más determinantes es la luz y cómo se juega con ella.

Si te fijas, el interior de los aviones siempre está revestido de color claro, lo que ayuda a tener la sensación de que el transporte es más amplio. En los Boeing, recogen en Cerodosbe, también se juega con el color de las luces, utilizando tonalidades lilas y azules que ayudan a relajarnos -uno de los proyectos futuros dentro de esta rama es poder proyectar imágenes, como por ejemplo estrellas, que contribuyesen a un mayor disfrute visual y calma por parte del viajero.

Empty aircraft seats and windows.

La luz y la situación de las ventanillas determinan el espacio interior – Shutterstock

La luz también está íntimamente relacionada con la sensación de contacto con el exterior. “Los pasajeros tienen que sentir que tienen una conexión con el exterior, con el cielo”, indica Blake Emery, director de estrategia de Boeing en el vídeo que encontrarás un poco más abajo. Es por ello que en la construcción de los aviones se intenta siempre que cada asiento coincida con una ventanilla, dando al pasajero visión directa y permanente con el exterior del avión. Las propias ventanillas están especialmente diseñadas para que parezcan más grandes de lo que en realidad son -¿nunca te has fijado que por fuera son “más pequeñas”?.

La combinación de luces, además de ayudarnos a no perder el contacto con el exterior, también contribuye a adaptarnos mejor a los cambios horarios. Es por eso que en los vuelos largos, los aviones adaptan la iluminación para diferenciar el día y la noche, al tiempo que se pide a los pasajeros que no suban las ventanillas (por donde entraría luz y arruinaría toda la escena de descanso).

Plane interior

No tener obstáculos delante es fundamental – Getty Images

Finalmente, existen también consideraciones de obstaculización visual. Por encima de los asientos existe una medida mínima de espacio en la cual no puede haber nada que dificulte la vista al viajero o se interponga en el campo visual. Esto ayuda igualmente a no tener tanta sensación de agobio y a percibir el espacio como un sitio más amplio de lo que en realidad es.

Y a ti, ¿te agobia viajar en avión?.